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Instrucción sobre la cuaresma

Rvdo. Leonard Goffine

¿Quién instituyó la cuaresma?

Según los padres de la Iglesia, Justino e Ireneo, el ayuno antes de Pascua fue instituido y santificado por el mismo Cristo; según los santos León y Jerónimo, los santos apóstoles lo ordenaron para seguir el ejemplo dado por Jesús.

¿Por qué ha instituido la Iglesia este ayuno cuarenta días antes de Pascua?

Para imitar a Cristo, quien ayunó cuarenta días; para participar en sus méritos y sufrimientos; para subyugar la carne al espíritu con la mortificación voluntaria, y para mortificar nuestros malos deseos como lo hizo san Pablo (Col. 1: 24); para ser capaces de llevar una vida pura, y así prepararnos para la santa fiesta de Pascua y la recepción del Cordero divino, Jesús; y, finalmente, para rendir a Dios satisfacción por nuestros pecados y hacer penitencia —como dice san Gregorio— por los pecados de un año con un corto ayuno, que solo dura una décima parte del año.

En tiempos primitivos, ¿se observaba la cuaremsa como en el presente?

Sí, pero con mayor rigor; pues las gentes de los tiempos primitivos no solo se abstenían de la carne, sino también de todo lo relacionado con ella, como los huevos, la mantequilla, el queso, etc., incluso del vino y el pescado, aunque esto último no fue ordenado por la Iglesia; ayunaban todo el día, y solo comían en la tarde después de Vísperas, en memoria de las cuales hoy se rezan antes de la cena, puesto que la Iglesia, como Madre misericordiosa, ya permite la cena para que el cuerpo no se debilite demasiado y se vuelva incapaz para el trabajo.

¡Cuánto deja chicos esta antigua costumbre a los cristianos modernos que consideran demasiado severo el ayuno de nuestros tiempos! “Pero —pregunta san Ambrosio— ¿¡qué clase de cristianos son!? Cristo, que nunca pecó, ayunó por nuestros pecados, ¿y nosotros no ayunaremos por nuestras grandes y numerosas ofensas?”

¿Cómo debemos pasar la sagrada temporada de cuaresma?

De acuerdo a la enseñanza de san León, lo principal en el ayunar no es que el cuerpo esté privado de la comida, sino que la mente al mismo tiempo se halle alejada de la maldad; en cuaresma debemos esforzarnos no solo en ser templados en la comida y la bebida, sino especialmente en llevar una vida modesta, santificando los días perseverando en la oración y asistiendo devotamente a misa. (Tomado de Explanations of the Epistles and Gospels, edición 36a, P. Pustet y cía., NY, 1880)

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Las leyes eclesiásticas del ayuno y la abstinencia

Las normas uniformes para el ayuno y la abstinencia adoptadas en 1951 por los obispos de los Estados Unidos fueron modificadas un tanto en la reunión de noviembre de 1956. Las reglas concernientes a este asunto ahora son las siguientes:

La abstinencia

1. Toda persona mayor de siete años está obligada a observar la ley de abstinencia.

2. La abstinencia total se ha de observar todos los viernes, el miércoles de Ceniza, el sábado Santo y las vigilias de la Inmaculada Concepción y Navidad. En los días de abstinencia completa, no pueden ingerirse sopas o salsas de carne.

3. La abstinencia parcial se observa los miércoles y sábados de témpora y en la vigilia de Pentecostés. En los días de abstinencia parcial, la carne y las sopas o salsas de carne pueden ingerirse una vez al día en la comida principal.

El ayuno

1. Toda persona mayor de 21 años, pero menor de 59, también está obligada a observar la ley del ayuno.

2. Los días de ayuno son los días de semana de cuaresma, incluyendo el sábado Santo, los días de témpora y las vigilias de Pentecostés, de la Inmaculada Concepción y Navidad.

3. En los días de ayuno, solo se permite una comida completa. Las otras dos comidas, sin carne, deben ser suficientes para mantener las fuerzas físicas, y pueden tomarse según las necesidades de cada uno, pero juntas no deben formar otra comida completa.

4. Puede ingerirse carne en la comida principal en un día de ayuno, a excepción de los viernes, el miércoles de Ceniza, el sábado Santo y las vigilias de la Inmaculada Concepción y Navidad.

5. No está permitido comer entre comidas, pero sí se permite ingerir líquidos, incluyendo la leche y los jugos de fruta.

6. Si la salud o la capacidad para trabajar resultarán afectadas, la ley no obliga. Si existen dudas en lo concerniente al ayuno o a la abstinencia, se debe consultar al cura o al confesor.

*No hay obligación de ayunar o abstenerse en un día santo de obligación, aun cuando llegue a caer en viernes.

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Obispo Mark A. Pivarunas, CMRI
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