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El bautismo de sangre y deseo

Probado a partir de las enseñanzas papales, del Concilio de Trento, el Código de Derecho Canónico de 1917, el Martirologio romano, los Padres, Doctores y teólogos de la Iglesia.

Últimamente, su Excelencia ha estado esclareciendo la enseñanza eclesiástica acerca de la necesidad del bautismo. Como veremos en las siguientes citas, para salvarse es necesario pertenecer a la Iglesia católica, al menos por deseo. También es necesario acordarse de que, sin la fe y la caridad sobrenatural, la salvación es imposible, tanto si se ha recibido el sacramento del bautismo como si no. Al adulto que busca conocer y hacer la voluntad de Dios se le da la gracia suficiente para que obre lo necesario y obtenga la salvación.

1. CONCILIO DE TRENTO 1545-1563

Cánones sobre los sacramentos en general (canon n.º 4):

«Si alguno dijere que los sacramentos de la nueva ley no son necesarios, sino superfluos para salvarse; y aun cuando no todos sean necesarios a cada particular, asimismo dijere que los hombres sin ellos, o sin el deseo de ellos (sine eis aut eorum voto), alcanzan de Dios, por la sola fe, la gracia de la ustificación; sea excomulgado».

Decreto sobre la justificación (session 6ª, capítulo 4º):

«En esas palabras se describe la justificación del pecador: de suerte que es tránsito de aquel estado en que el hombre nace hijo del primer Adán, al estado de gracia y adopción de los hijos (Ro. 8:15) de Dios por el segundo Adán, Jesucristo nuestro Salvador; y esta traslación no se puede lograr, después de promulgado el Evangelio, sin el bautismo o sin el deseo de él (sine lavacro regenerationis aut eius voto); según está escrito: El que no naciere de agua y del Espíritu Santo no puede entrar en el reino de Dios (Juan 3:5)».

2. SAN ALFONSO Mª DE LIGORIO

Teología moral (libro 6º):

«Mas el bautismo del deseo es una conversion perfecta a Dios por contrición, o por amor a Él sobre todas las cosas, con deseo explícito o implícito del verdadero bautismo de agua, del cual toma su lugar en cuanto a la remisión de la culpa, pero no en cuanto a la impresión del carácter [bautismal] o a la supresión de toda deuda debida al castigo. Se llama de “viento” [flaminis] porque toma lugar bajo el impulso del Espíritu Santo, a quien se el da este nombre [flamen]. Ahora bien, es de fide que los hombres se salvan también por el bautismo del deseo, por virtud del canon Apostolicam De Presbytero Non Baptizato y del Concilio de Trento, sesión 6ª, capítulo 4º, donde está dicho que nadie puede salvarse “sin el bautismo o su deseo”».

3. CÓDIGO DE DERECHO CANÓNICO DE 1917

Sobre el entierro eclesiástico (canon 1239.2):

«Los catecúmenos que sin culpa propia mueren sin el bautismo, han de ser tratados como los bautizados».

The Sacred Canons por los Rev. PP. John A. Abbo. St.T.L., J.C.D., y Jerome D. Hannan, A.M., LL.B., S.T.D., J.C.D.

Comentario al Código:

«La razón de esta regla estriba en que justamente se cree que ellos encontraron la muerte unidos a Cristo por el bautismo del deseo».

4. INOCENCIO III (1198-1216)

Apostolicam:

«A vuestra pregunta respondemos de la siguiente manera: Afirmamos sin vacilación alguna (basados en la autoridad de los santos padres Agustín y Ambrosio) que el sacerdote de quien decís (en vuestra carta) murió sin el agua del bautismo, por haber perseverado en la fe de la Santa Madre Iglesia y en la confesión del nombre de Cristo, fue liberado del pecado original y obtuvo la dicha de la patria celestial. Leed (hermano) en el octavo libro de la obra La Ciudad de Dios de san Agustín donde, entre otras cosas, escribe que “el bautismo es administrado invisiblemente a quien ha sido excluido no por el desprecio a la religión, sino por la muerte”. Leed también otra vez el libro del bienaventurado Ambrosio en lo concerniente a la muerte de Valentiniano, donde lo mismo dice. Por lo tanto, en las cuestiones que atañen a los muertos, debéis sostener las opiniones de los doctos Padres, y en vuestra iglesia habéis de uniros en oración y de hacer que se ofrezcan sacrificios a Dios por el sacerdote mencionado» (Denzinger 388).

Debitum pastoralis officii, agosto 28 de1206:

«Vos habéis, efectivamente, insinuado que un cierto judío, por haber vivido únicamente entre judíos, en la hora de la muerte se sumergió en agua diciendo: “Me bautizo en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén”.

«Respondemos que, como debe haber una distinción entre el bautizante y el bautizado, como se deduce de las palabras del Señor, cuando dice a los Apóstoles: “Id y bautizad a todas las naciones en el nombre, etc.” (cf. Mt. 28:19), el dicho judío debe ser bautizado nuevamente por otro, de tal manera que pueda mostrarse que el bautizado es uno y el que bautiza es otro... Sin embargo, si el susodicho hubiera muerto inmediatamente, hubiera al instante volado a su hogar celestial por virtud de la fe en el sacramento, aunque no por el sacramento de la fe» (Denzinger 413).

5. SAN PÍO V (1566-1572)

Ex omnibus afflictionibus, 1º de octubre de 1567:

Condenó las siguientes proposiciones erróneas de Miguel du Bay:

o La sincera y perfecta caridad, nacida «de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida» (I Ti. 1:5), puede hallarse en los catecúmenos así como en los penitentes que no han obtenido la remisión de los pecados.

o La caridad, que es la plenitud de la ley, no siempre va ligada a la remisión de los pecados.

o Antes de obtener la remisión de los pecados, un catecúmeno puede vivir justamente, recta y santamente, y puede observar los mandamientos de Dios y cumplir la ley por la caridad, que sólo se recibe en el bautismo.

6. SAN AMBROSIO

«Os oigo expresar pena porque [Valentiniano] no recibió el sacramento del bautismo. Decídme, ¿qué más hay en nosotros excepto voluntad y súplica? Mas él por largo tiempo deseó ser iniciado... y expresó su intención de ser bautizado... Sin duda lo recibió porque lo pidió».

7. SAN AGUSTÍN, La Ciudad de Dios

«No vacilo en colocar al catecúmeno católico, que arde en el amor a Dios, antes que el hereje bautizado... El centurión Cornelio, antes de su bautismo, fue mejor que Simón [Mago], quien había sido bautizado. Pues, Cornelio, aún antes del bautismo estaba lleno del Espíritu Santo; mientras que Simón, después del bautismo, estaba inchado de un espíritu inmundo» (De Bapt.C. Donat., IV, 21).

8. SANTO TOMÁS DE AQUINO

Summa, Artículo 1º, Parte III, Q. 68:

«Respondo que, el sacramento del Bautismo puede faltarle a alguien de dos maneras. Primero, tanto en la realidad como en el deseo; tal es el caso, de los que no están bautizados ni quieren ser bautizados: lo cual claramente indica desprecio por el sacramento, y esto en cuanto tienen uso del libre albedrío. Consecuentemente, a quienes de esta manera les falta el bautismo no pueden alcanzar la salvación: pues ni sacramental ni mentalmente están incorporados en Cristo, el único medio por el cual puede obtenerse la salvación.

«En segundo lugar, el sacramento del bautismo puede faltarle a alguien en la realidad, pero no en el deseo: por ejemplo, cuando un hombre desea ser bautizado, y por algún infortunio es interceptado por la muerte antes de recibir el bautismo. Éste puede alcanzar la salvación sin haber sido bautizado en la realidad en virtud de su deseo: efecto de la fe que obra por la caridad, y por el cual Dios, cuyo poder aún no está atado a los sacramentos visibles, santifica al hombre internamente. De ahí que Ambrosio diga de Valentiniano, quien murió siendo aún catecúmeno: “Perdí al que iba a regenerar: más él no perdió las gracias por las que oró”».

9. SAN ROBERTO BELARMINO

Liber II, Caput XXX:

«Boni Catechumeni sunt de Ecclesia, interna unione tantum, non autem externa» (Los buenos catecúmenos son de la Iglesia, aunque por unión interna solamente y no por unión externa).

10. MARTIROLOGIO ROMANO

Enero 23: en Roma, santa Emerenciana, virgen y mártir, fue apedreada por los paganos siendo todavía catecúmena al encontrarse orando en la tumba de santa Inés, de quien era hermanastra.

Abril 12: en Braga, Portugal, san Víctor, mártir, rehusó adorar un ídolo cuando todavía era catecúmeno, y confesó a Cristo Jesús con gran constancia; así, después de muchos tormentos y de ser decapitado,mereció ser bautizado en su propia sangre.

11. PÍO IX (1846-1878)

Singulari Quadam, 1854:

174. «Claramente, debe sostenerse como artículo de fe que fuera de la Iglesia apostólica romana nadie puede salvarse; que la Iglesia es la única arca de salvación; y que quien no entre en ella perecerá en el diluvio. Por otro lado, asimismo debe sostenerse como cierto que quienes están afectados por ignorancia de la verdadera religión, si fuese ignorancia invencible, no están sujetos a culpa alguna en esta cuestión ante los ojos del Señor. Ahora bien, ¿quién podría presumir en sí mismo la habilidad de establecer las fronteras de tal ignorancia, tomando en consideración las diferencias naturales de los pueblos, tierras, talentos nativos y muchos otros factores? Solamente cuando hayamos sido librados de los lazos de este cuerpo y hayamos visto a Dios como es en sí (ver Juan 3:2), comprenderemos realmente qué tan íntimo y hermoso es el lazo que une la misericordia divina con la justicia divina».

Quanto Conficiamur Moerore (1863):

«...Todos sabemos que los afligidos de ignorancia invencible respecto a nuestra santa religión, si guardan con solicitud los preceptos de la ley natural, escritos por Dios en el corazón de los hombres, si están preparados para obedecer a Dios y si llevan una vida virtuosa y sumisa, pueden alcanzar la vida eterna por el poder de la luz y la gracia divinas».

12. PÍO XII (1939-1958)

Cuerpo Místico de Cristo (junio 29, 1943):

«Como bien sabéis, Venerables Hermanos, desde el mismo comienzo de Nuestro Pontificado, hemos confiado al cielo la protección y guía de quienes no pertenecen al orgnanismo visible de la Iglesia católica, declarando solemnemente que, a ejemplo del Buen Pastor, nada deseamos más ardientemente que tengan vida y la tengan con mayor abundancia... Pues, aunque inconscientemente estén relacionados al Cuerpo Místico del Redentor en deseo y resolución, sin embargo, siguen estando privados de tantos y tan grandes dones y socorros celestiales, que sólo se pueden gozar en la Iglesia católica.

13. RVDO. A. TANQUERY, Dogmatic Brevior; Art. IV, sección I, II - 1945 (1024 -1)

El bautismo de deseo.— La contrición, o caridad perfecta, en unión con un deseo implícito pr el bautismo, toma en los adultos el lugar del bautismo de agua por lo que respecta al perdón de los pecados.

Esto es cierto.

Explicación: a) Un deseo implícito por el bautismo, esto es, uno que se incluye en un propósito general de guardar todos los mandamientos de Dios, es, según el consentimiento de todos, suficiente para el invenciblemente ignorante de la ley del bautismo; e igualmente, según la opinión más común, en quien sabe de la necesidad del bautismo.

b) La caridad perfecta, en unión con el deseo del bautismo, perdona el pecado original y el actual, y, por tanto, infunde la gracia santificane; pero no imprime el carácter bautismal y no remite por sí misma la totalidad del castigo temporal debido al pecado; de donde se infiere que, cuando se ofrezca la oportunidad, la obligación de recibir el bautismo de agua aún permanece en el que ha sido santificado de esta manera.

14. P. DOMINIC PRUMMER, O.P., Moral Theology, 1949:

  • «El bautismo del deseo, que es un acto de caridad perfecto que incluye, al menos implícitamente, el deseo del bautismo de agua»;
  • «El bautismo de sangre, que significa el martirio sobrellevado por Cristo antes de la recepción del bautismo de agua»;
  • «En cuanto a los efectos del bautismo de sangre y del deseo... ambos producen la gracia santificante. ...El bautismo de sangre remite usualmente todos los pecados veniales y la pena temporal...».

15. P. FRANCIS O'CONNELL, Outlines of Moral Theology, 1953:

  • «El bautismo del deseo... es un acto de caridad divina o de contrición perfecta...»;
  • «Esto (i.e. el bautismo de sangre y del deseo) presupone en la persona un deseo al menos implícito de recibir el sacramento»;
  • «... Aun si un infante pudiera obtener el beneficio del bautismo de sangre al ser asesinado por alguien motivado por odio hacia la fe cristiana . . .».

16. MONS. J. H. HERVÉ, Manuale Theologiae Dogmaticae (Vol. III: cap. IV), 1931

II. A quién puede sustituírsele el bautismo de agua:

Los varios bautismos: a partir del Tridentinum mismo y de las cosas declaradas, queda en pie que el bautismo es necesario, ya sea de hecho o en deseo; por tanto, en un caso extraordinario, puede ser sustituido. Además, según la doctrina católica, existen dos cosas por las que puede ser sustituido el bautismo, a saber, un acto de caridad perfecta junto al deseo del bautismo, y la muerte como mártir. Como estas dos cosas compensan el bautismo de agua, también son llamadas bautismo, a fin de que sean comprendidos bajo un solo nombre genérico, por así decir; de tal manera que el acto de caridad junto con el deseo de bautismo se llama baptismus flaminis (bautismo del espíritu), y el otro, martyrium (bautismo de sangre).

17. PP. H. NOLDEN, S. J., y A. SCHMIT, S. J., Summa theologiae moralis (Vol. III de Sacramentis), libro 2º Quaestio prima, 1921

El bautismo de espíritu (flaminis) es caridad o contrición perfecta, en la que se incluye el deseo de recibir de hecho el sacramento del bautismo; la caridad o contrición perfecta, sin embargo, tienen el poder de conferir la gracia santificante.

18. P. ARTHUR VERMEERSCH, S. J., Theologiae Moralis (Vol. III), Tractatus II, 1948:

El bautismo de espíritu (flaminis) es un acto de perfecta caridad o contrición, en cuanto contiene al menos un deseo tácito por el sacramento. De ahí que únicamente lo alcanzan los adultos. No imprime el carácter, ...pero borra todo pecado mortal junto con la sentencia de la pena eterna, según el pasaje «el que me ama, será amado por mi Padre» (Juan 14:21).

19. P. LUDOVICO BILLOT, S. J., De Ecclesiae Sacramentis (Vol. I); Quaestio LXVI; Thesis XXIV - 1931:

El bautismo de espíritu (flaminis), llamado también de arrepentimiento o de deseo, no es otra cosa que un acto de caridad o de perfecta contrición que incluye el deseo del sacramento, según lo dicho anteriormente, a saber, que el corazón de todos es movido por el Espíritu Santo para que crea y ame a Dios, y se arrepienta de sus pecados.

20. PP. ALOYSIA SABETTI, S. J., y TIMOTEO BARRETT, S. J., Compendium Theologiae Moralis, Tractatus XII De Baptismo, capítulo I, 1926

El bautismo, puerta y fundamento de los sacramentos, tanto de hecho como en deseo, es necesario para la salvación de todos...

Del bautismo de agua, que es llamado de río (baptismus fluminis), procede el bautismo de espíritu (baptismus flaminis) y de sangre, los cuales puden sustituir al bautismo real si éste fuera imposible. El primero es una conversión total a Dios por la contrición o caridad perfecta, en cuanto contiene un deseo explícito o al menos implícito de recibir el bautismo de agua...El bautismo de espíritu (flaminis) y el bautismo de sangre son llamados bautismo de deseo (in voto).

21. P. EDUARDUS GENICOT, S. J., Theologiae Moralis Institutiones (Vol. II), Tractatus XII, 1902

El bautismo del Espíritu (flaminis) consiste en un acto de perfecta caridad o contrición, junto al cual se une siempre una infusión de gracia santificante. . .

Ambos son llamados «de deseo» (in voto)...; la caridad perfecta, por llevar siempre junto el deseo, al menos el implícito, de recibir este sacramento, es absolutamente necesaria para la salvación.

22. RVDO. GEORGE HARDOCK, 1859:

«...La gracia de Dios ocasionalmente puede ser de tal manera con el hombre, y tal puede ser la caridad y contrición de éste que puede tener remisión, justificación y santificación antes de recibir los sacramentos externos del bautismo, la confirmación y la penitencia; como vemos en este ejemplo, donde, en la predicación de Pedro, todos recibieron el Espíritu Santo antes que cualquier sacramento...»

23. HECHOS DE LOS APÓSTOLES 10:47:

«Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros?».

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